Escuchar “Cancún” coloca en la
mente de la mayoría de la gente la idea de vacaciones, sol, arena, mar, compras…
en fin, una experiencia única que muchos quieren vivir. Sin embargo, la realidad
de los habitantes de la ciudad es otra. La falta de sustentabilidad en su
desarrollo ha causado graves problemas que urgen ser revertidos a través de la
diversificación de la economía, dejando más
que claro que las bondades turísticas han llegado a su límite gracias a la sobreexplotación
del proyecto original.
El gobierno del estado de
Quintana Roo considera, de manera muy atinada, que Cancún cuenta con un perfil
adecuado para convertirse en un punto clave del comercio internacional de México.
En este contexto, se iniciaron los esfuerzos por instalar el “Dragon Mart”,
una plataforma logística donde se comercializarían productos chinos con la
finalidad de ser vendidos al mercado local, regional e internacional. Los
asiáticos serían los líderes del proyecto, dejando a los mexicanos con una
participación poco relevante.
¿Por qué Cancún?
Su ubicación geográfica, la gran
red de conectividad que tiene su aeropuerto, el potencial de desarrollo de
Puerto Morelos , la cercanía de Puerto Progreso, su prestigio a nivel mundial y
su rica infraestructura turística que es capaz de albergar hasta a los viajeros
de negocios más exigentes, son los factores que determinaron la decisión de los
chinos. Se detectó que existe potencial desperdiciado, pues si bien se importa una
cantidad considerable de productos, las “panzas”
de los aviones y los contenedores se van casi vacíos.
Para satisfacer la necesidad de
diversificación de la economía, los políticos apuestan por un proyecto que
podría fomentar:
- Desarrollo de actividades complementarias (servicios
logísticos, sobre todo)
- Capacitación de mano de obra, la cual requiere
cierta especialización para desenvolverse en el medio
- El mejoramiento de vialidades, dada la precaria
situación de éstas en la ciudad.
- El posicionamiento del destino como un lugar
ideal para el turismo de negocios y convenciones
- La estabilización de la balanza de pagos, aunque en realidad sería artificial porque los productos a exportar no serían mexicanos
- La colocación de productos en tiempo y forma, dándole
competitividad a la zona frente a lugares como Miami e incluso Panamá.
De hecho, el proyecto considera
la colocación de un recinto fiscalizado. Para los que no están familiarizados
con el concepto, un recinto fiscalizado funciona como una “bodega “de productos
internacionales que aún no están importados de forma definitiva, pero que
pueden hacerlo en cualquier momento con tal sólo comenzar los trámites de
cambio de régimen aduanero. Esto optimiza los niveles de stock, logrando la
competitividad en el “just in time” al eliminar la espera que genera ordenar
desde bodegas en el extranjero.
Todo suena bien, ¿no? Para los
que amamos esta ciudad y tenemos fe en su desarrollo, consolidar Cancún en otro
rubro es un sueño hecho realidad. Nos encantaría presumir que, además de ser el
destino turístico número uno, seremos la principal ventana de México para
comercializar con Estados Unidos, Centroamérica, Sudamérica y Europa. Desafortunadamente,
si lo analizamos más a fondo, el proyecto no resulta tan atractivo como parece.
¿Por qué perjudicaría la economía local?
- Acabaría con las pymes: empresas como
Boxito, Millet y Ultrafemme, entre otras, se encontrarían en una desventaja importante
frente a los incentivos fiscales que recibirían las empresas chinas instaladas
en el complejo. La competencia sería desleal, inundando al mercado local con
productos asiáticos y llevando al extranjero mercancías que no fueron obtenidas
a partir del desarrollo de la industria doméstica.
- Encarecimiento del nivel de vida: ser
una zona turística de talla mundial hace que Cancún se encuentre dentro de las
cinco ciudades más caras para vivir en México. Con el Dragon Mart, terrenos
que actualmente no son tan valorados tendrían más plusvalía, siguiendo con el
círculo vicioso de una localidad cara, donde muchos trabajos no proporcionan a
los habitantes el ingreso suficiente para afrontar la situación.
- El turismo generado no contribuiría a la
recuperación de lotes abandonados. Un grave problema que enfrenta Cancún en
la actualidad es la falta de regularización de “elefantes blancos”. Estas
construcciones que algún día fueron esplendorosas, pero que actualmente se
encuentran completamente descuidadas, restan competitividad turística al dar
una mala impresión a los visitantes. Mucha culpa tiene el “All Inclusive”, modelo
que retomaría el Dragon Mart al ser instalado en las afueras de la ciudad y
acondicionado con restaurantes y atracciones turísticas. El centro seguiría
padeciendo el abandono de los visitantes, ya que no se vería del todo contagiado
por la fiebre asiática creada.
Mi propuesta…
No soy un erudito en el tema,
pero mis estudios y mi conocimiento empírico me permiten ver que el siguiente
paso para Cancún es el comercio internacional.
Se tienen las bases, mas no la estrategia correcta para lograrlo. Una
plataforma logística es una propuesta muy inteligente, sólo que el Dragon Mart
se olvida de que la apertura comercial tiene como objetivo la absorción de
conocimientos y tecnología que permitirían el desarrollo de la economía local.
Veremos qué sucede. Lamentablemente,
muchos habitantes originarios de otras partes de México y del mundo no están lo
suficientemente arraigados a la ciudad como para defenderla. Son excelentes
críticos (o mejor dicho, criticones) que cuando tienen la oportunidad de lograr
un cambio en el lugar que les ha dado estabilidad, la desaprovechan al portarse indiferentes. Una vez más, Cancún queda a merced de políticos ineficientes que
sólo buscan engordar su cartera.
MIKE